1950 — ∞

Su historia

Esta es una primera versión del relato. La familia completará los detalles, las fechas y las fotografías que merecen estar aquí.

Pétalos de flamboyán sobre piedra

La casa abierta

Tati creció entendiendo la generosidad como algo cotidiano, no como un gesto extraordinario. Su casa fue punto de encuentro de familia, vecinos y amigos: siempre había café, siempre había un puesto más en la mesa.

El diagnóstico

El cáncer entró en su vida sin permiso, como entra en tantas casas latinas. Ella lo enfrentó con una serenidad que desarmaba, y con una preocupación constante: que los suyos no se rompieran en el camino.

El legado

Esta fundación no nació de la enfermedad, sino de la manera en que ella vivió. Continuamos lo que Tati ya hacía sin nombrarlo: acompañar, resolver, sostener.